El cambio repentino en las condiciones de luz provocará contrastes en la sensibilidad de los colores
Ni radiografías ni filtros tras el telescopio: las claves para ver el eclipse del 12 de agosto sin dañar la vista
El eclipse solar que tendrá lugar el próximo 12 de agosto será un espectáculo visual inédito desde hace más de un siglo en la península Ibérica. Aunque el fenómeno se desarrollará durante casi una hora, la fase de totalidad en la que la Luna cubrirá el Sol por completo apenas durará dos minutos. En este intre, la franja de totalidad quedará en penumbra: los animales comenzarán a comportarse como si fuese de noche y el cambio repentino provocará un cambio en la percepción de nuestros ojos.
El efecto Purkinje, llamado así por el anatomista checo Jan Evangelista Purkyně, se produce cuando el pico de sensibilidad del ojo humano se desplaza del espectro de color a bajos niveles de iluminación como consecuencia de la adaptación a la oscuridad. Por este motivo, la percepción de los colores parece cambiar en condiciones de poca luz, como en una ocasión tan especial como un eclipse. A continuación, detallamos por qué ocurre y qué colores cambian.
El rojo se apaga y el verde brillaLa retina del ojo humano tiene dos tipos de células: los conos, responsables de percibir los colores, y los bastones, que trabajan en niveles muy bajos de iluminación. En condiciones normales, como ocurre el amanecer o el atardecer, los bastones toman el relevo a medida que la intensidad de la luz se atenúa. Pero durante el eclipse, el cambio de un uso a otro ocurrirá de forma brusca.
El efecto Purkinje introduce una diferencia en el contraste de color bajo diferentes niveles de iluminación. Por ejemplo, a plena luz del día, los pétalos de un geranio son de color rojo brillante y las hojas de color verde. Pero al atardecer, la tendencia se invierte y los pétalos parecen casi negros y las hojas se ven mucho más brillantes, con una intensidad casi eléctrica.
Cuando hay bajos niveles de iluminación, como durante un eclipse, el ojo humano se vuelve más sensible a las longitudes de onda de luz más cortas, como los azules y los verdes. En cambio, las longitudes de onda más largas que perciben los conos, como los rojos y amarillos, se vuelven menos sensibles.
Del vestido dorado o azul al eclipse del 12 de agostoLa insensibilidad de los bastontas a la luz de mayor longitud de onda ha llevado a utilizar luces rojas en contextos como las salas de control de los submarinos, los aviones o los laboratorios. Las luces rojas activan los conos en condiciones de baja iluminación y proporcionan visión fototópica, como si fuera de día. De esta forma, los bastones no se saturan, ya que no son sensibles a la longitud de onda larga y el ojo humano se adapta fácilmente a la oscuridad.
Asimismo, el efecto Purkinje se encuentra tras la explicación de la famosa foto del vestido que parecía cambiar de color de blanco y dorado a negro y azul. De forma inconsciente, el cerebro sabe que en condiciones de poca iluminación los objetos se ven azul plateado. Del mismo modo, si la persona ajusta inconscientemente su vista, percibirá el color del vestido como dorado.
El contraste de color será más acentuado a medida que avance el eclipse solar y caiga la luminosidad. Así, más allá de la escena celestial, vestir prendas rojas o verdes te permitirá observar el cambio hacia colores oscuros y brillantes, respectivamente. También a tu alrededor, en las flores, árboles o montañas. Ahora bien, este fenómeno solo podrá verse de forma clara durante la fase de totalidad y en las zonas de parcialidad no será tan evidente. En cualquier caso, se recomienda no quitarse las gafas especiales en ningún momento.