El yacimiento arqueológico de La Picola de Santa Pola sigue deparando sorpresas. Y es que durante las obras de rehabilitación y puesta en valor que se iniciaron el pasado mayo con la inyección de 1,25 millones del Ministerio de Industria y Turismo se han producido nuevos hallazgos que obligan al equipo científico a tomar decisiones prácticamente en tiempo real sobre qué estructuras deben conservarse visibles y cuáles deberán colmatarse ahora para documentarse en una futura intervención.
El yacimiento arqueológico de La Picola de Santa Pola sigue deparando sorpresas. Y es que durante las obras de rehabilitación y puesta en valor que se iniciaron el pasado mayo con la inyección de 1,25 millones del Ministerio de Industria y Turismo se han producido nuevos hallazgos que obligan al equipo científico a tomar decisiones prácticamente en tiempo real sobre qué estructuras deben conservarse visibles y cuáles deberán colmatarse ahora para documentarse en una futura intervención.
Uno de los últimos restos descubiertos es un importante amontonamiento de grandes bloques de piedra tras retirar el cepellón de una palmera, una estructura cuya función todavía no ha podido identificarse con certeza, como expone Jesús Moratalla, profesor de la Universidad de Alicantey responsable técnico del proyecto Arquealia que se está encargando de esta consolidación
El arqueólogo detalla que una de las primeras hipótesis es que esos bloques correspondieran a la parte exterior del foso ibérico, aunque el volumen y disposición de las piedras hacen pensar que podría tratarse de otra construcción. Por ello, la excavación continuará ampliándose para obtener más información, partiendo de que con la campaña hispano-francesa de principios de los 90 solo se veía un metro, y ahora ya hay cuatro metros contemplados.

Arqueólogos y expertos en Patrimonio supervisan el proyecto de recuperación de La Picola / INFORMACIÓN
VisitaEstos son algunos de los detalles que se expusieron en una visita reciente al yacimiento de responsables de la Dirección Territorial de Cultura y Patrimonio de la Generalitat Valenciana. La delegación autonómica encabezada por el arqueólogo inspector José Luis Simón García y el jefe del Servicio Territorial de Cultura, José Antonio López Mira, recorrió el yacimiento junto a la directora del Museo del Mar, María José Cerdá, el arquitecto director del proyecto, los responsables científicos de la excavación y las empresas que ejecutan las obras.
Durante la visita se revisó la evolución de la primera fase del proyecto y se analizaron las distintas etapas históricas que se pretenden mostrar en la futura musealización del enclave, así como las consultas técnicas derivadas de los restos que continúan apareciendo durante la excavación.
Cerdá explicó que la inspección había servido para valorar la marcha del proyecto y comprobar cómo evolucionaban los trabajos arqueológicos. Según indicó, además de los restos ya estudiados e incorporados al proyecto inicial, "están apareciendo nuevos elementos" que obligan a decidir sobre la marcha si deben mantenerse visibles dentro del recorrido museístico o si, por el contrario, conviene investigarlos, documentarlos y protegerlos para incorporarlos en una segunda fase.
Tres tipos de excavacionesPrimeramente se han hecho pequeños sondeos destinados a resolver incógnitas históricas, como confirmar el trazado de la muralla o verificar la existencia de accesos en determinadas estancias mientras que la futura instalación de pasarelas, pérgolas y otros elementos para la visita pública obliga a realizar controles arqueológicos en todos los puntos donde deben ejecutarse cimentaciones o anclajes para garantizar la protección de los restos.
Varias ciudades superpuestasLa complejidad de La Picola reside en la convivencia de distintas ocupaciones históricas. Moratalla explicó que la fase ibérica apenas se superpone con la romana, lo que facilita su lectura, mientras que el sector romano conserva una secuencia mucho más extensa, con restos comprendidos entre el siglo I y el siglo V.

Una arqueóloga trabaja sobre el terreno en el yacimiento de La Picola de Santa Pola / INFORMACIÓN
Por ello, el proyecto de musealización ha optado por priorizar la exhibición de los elementos arquitectónicos mejor conservados y más fácilmente interpretables por el visitante. Entre ellos destaca la cetárea de época bajoimperial, vinculada a la industria de salazones, junto a una hilera de viviendas de época augustea y el sector correspondiente al asentamiento ibérico.
El arqueólogo señaló que la puesta en valor del yacimiento combinará recrecimientos de muros, paneles interpretativos, diferenciación cromática de materiales y restituciones parciales con el objetivo de facilitar la comprensión del conjunto porque sólo así podría cumplir plenamente su función divulgativa.
Mientras continúan los trabajos de esta primera actuación, el Ayuntamiento de Santa Pola avanza paralelamente en la planificación de una segunda fase de intervención. Hace meses el Ayuntamiento ya instó al Gobierno a financiar con dos millones las actuaciones pendientes dentro del programa del 2% Cultural después de que la financiación inicial del Gobierno a cargo de los fondos europeos Next Generation, que era de 2,7 millones tal y como se anunció en 2024, se viera aminorada para el proyecto de aprovechamiento turístico del yacimiento arqueológico dentro del programa de Mejora de la Competitividad y de Dinamización del Patrimonio Histórico con uso turístico.
Cerdá asegura ahora que si finalmente no se obtienen esos fondos pendientes, el proyecto estaría preparado antes de final de año con toda la documentación técnica y las autorizaciones patrimoniales necesarias para concurrir a futuras convocatorias de ayudas procedentes de la Unión Europea, el Gobierno, la Generalitat o cualquier otra administración.
Centro de interpretaciónEsa segunda fase permitirá ampliar la puesta en valor del yacimiento mediante la construcción de un centro de interpretación y la recuperación de otros restos arqueológicos que, por limitaciones presupuestarias y técnicas, no pueden incorporarse a la intervención actualmente en ejecución.
En cuanto al calendario, Cerdá reconoció que el calor en julio ha ralentizado los trabajos arqueológicos, aunque aseguró que después de agosto la actuación afrontará su etapa más intensa por lo que entre septiembre y diciembre se concentrarán principalmente las labores de arquitectura y urbanización, con la ejecución de pasarelas, pérgolas y el resto de infraestructuras proyectadas.
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