El número de ocupados que viven en una provincia pero se desplazan a diario a otra por su empleo marca máximos en España y supera la barrera del 4%
Son las 5.00 de la mañana. El móvil se ilumina y empieza a sonar. Al subir la persiana, la oscuridad todavía cubre el campo ... de olivos que rodea la urbanización. Se ducha y, una hora después, despierta a sus dos hijos. Su marido ya se ha marchado. A las 7.00 los deja en el aula matinal y vuelve al coche rumbo a Getafe. Es la rutina de Verónica desde hace dos años: más de 100 kilómetros separan su casa, en un pueblo del norte de Toledo, de su trabajo en Madrid. No es un caso aislado. En su urbanización, otros vecinos repiten el mismo trayecto cada mañana hacia Parla, Pinto o incluso zonas más al norte de la capital. Son trabajadores de ida y vuelta, que realizan cada día decenas de kilómetros que suman centenares cada semana, restándoles tiempo de vida, de estar con los suyos, de dedicarse a leer o a otras aficiones.