Durante años, la entrenadora Gina Amin convivió con un abdomen hinchado que le generaba una profunda frustración. “Literalmente, solía tener barriga. De verdad”, solía decir. Su cambio no fue rápido ni espectacular: necesitó tres años para reducir la grasa abdominal de forma sostenible. Ese fue su mayor aprendizaje. Nada funciona si no se mantiene en el tiempo.