Tras encadenar años de aumentos de criminalidad, L'Hospitalet de Llobregat (Barcelonès) celebra ahora las primeras caídas de estos datos. La segunda ciudad más poblada de Catalunya registró en los seis primeros meses de 2026 un total de 10.632 hechos delictivos, lo que se traduce en una disminución del 10,6% respecto al mismo periodo del año anterior y en una reducción en términos absolutos de 1.258 delitos. Con todo, el número todavía es elevado y los hurtos se mantienen como tipología criminal más frecuente, con 3.613 casos registrados.Seguir leyendo....
Tras encadenar años de aumentos de criminalidad, L'Hospitalet de Llobregat (Barcelonès) celebra ahora las primeras caídas de estos datos. La segunda ciudad más poblada de Catalunya registró en los seis primeros meses de 2026 un total de 10.632 hechos delictivos, lo que se traduce en una disminución del 10,6% respecto al mismo periodo del año anterior y en una reducción en términos absolutos de 1.258 delitos. Con todo, el número todavía es elevado y los hurtos se mantienen como tipología criminal más frecuente, con 3.613 casos registrados.
Estas cifras se presentaron este jueves 16 de julio durante el último Comitè de Seguretat i Justícia, al que asistieron el president de la Generalitat, Salvador Illa, la consellera d'Interior i Seguretat Pública, Núria Parlon, el conseller de la Presidència, Albert Dalmau, y el conseller de Justícia i Qualitat Democràtica, Ramon Espadaler. Un acto en el que el Govern sacó pecho por la caída de un 7,6% de los delitos en el conjunto de Catalunya en el último año, aunque también admitió el incremento del uso de las armas de fuego en las calles catalanas.
Mientras que el número de delitos ya hace un par de años que baja en el conjunto de Catalunya y las principales ciudades del área metropolitana de Barcelona, hasta ahora L'Hospitalet había sido una excepción. Una situación denunciada por vecinos y entidades en reiteradas ocasiones. Esa indignación colectiva se materializó así en octubre de 2025 con una manifestación que sacó a la calle a unas 3.000 personas que denunciaron el incremento de la inseguridad y el incivismo. Meses después, en febrero de este 2026, los datos de los Mossos d'Esquadra confirmaron un nuevo repunte de la delincuencia, lo que llevó a la policía catalana a diseñar y poner en marcha el Bastió, un "plan de choque" para mejorar los datos de delincuencia.
Un plan que desde Interior celebran que ya empieza a dar frutos. De hecho, previo al Bastió, el último balance del Minisiterio de Interior, correspondiente al primer trimestre de 2026, ya apuntó a un primer descenso de la criminalidad. Unos datos provisionales que ahora no solo se confirman, sino que se refuerzan con el nuevo cómputo que ha llevado a cabo la Generalitat.
Resultados del plan de choque localEn 2025, en L'Hospitalet los robos y hurtos supusieron el 82% de los delitos que se cometieron en la ciudad. Los robos con fuerza crecieron un 37,5% respecto a 2024, mientras que en locales ascendieron un 31%. Sorprendió también el aumento un 52,7% de los robos con fuerza en el interior de vehículo de un año para otro, ya que se cometían en zonas cercanas de narcopisos o locales ocupados en los que se vende y consume droga, por delincuentes multirreincidentes que buscan pagarse una dosis. Desde abril del año pasado, los Mossos y La Guardia Urbana de L'Hospitalet pusieron en marcha un dispositivo para acabar con estos inmuebles sospechosos de vender droga y han desarticulado alrededor de unos 50.
La presión policial sobre los narcopisos y la multirreincidencia en Barcelona y el aeropuerto en los últimos años provocó que buena parte de esa delincuencia se desplazase a municipios como L'Hospitalet, Cornellà o Esplugues, situados entre la capital catalana y la infraestructura aeroportuaria. Fuentes de los Mossos d'Esquadra insisten, no obstante, en que no existe una única causa que explicase por qué los delitos bajaban en Catalunya mientras aumentaban en L'Hospitalet. "Es una ciudad muy compleja y hay muchos fenómenos que impactan", señalan. Entre esos factores figuran el crecimiento de la población registrado en la última década, la gran densidad de la zona norte —la mayor de Europa—, el uso intensivo del espacio público por parte de los vecinos, la presencia de importantes nodos de transporte y los elevados índices de vulnerabilidad de algunos barrios. Por este motivo, la policía catalana insiste también en la necesidad de aplicar políticas que vayan más allá de la seguridad y respondan a las necesidades de la población.
Ahora, respecto a los resultados del Bastió, el Departament d'interior explica que los datos del 14 de abril al 14 de junio de este 2026 muestran, si se comparan con el mismo periodo del año anterior, una reducción del 21,67% de los robos con violencia o intimidación, que han pasado de 503 a 394 hechos. Los hurtos han disminuido un 16,80%, al pasar de 1.375 a 1.144 hechos, mientras que los robos con fuerza en el interior de vehículos han bajado un 31,25%, de 400 a 275 hechos. "Estos datos confirman la eficacia de la estrategia desplegada y refuerzan el objetivo de reducir la victimización, recuperar espacios públicos y mejorar la percepción de seguridad de la ciudadanía", afirma el Govern. El objetivo ahora es que la tendencia se consolide.
El plan Bastió concentra patrullas uniformadas y de paisano en ejes comerciales, plazas, parques, transporte público y zonas de ocio de varios barrios de L'Hospitalet. El dispositivo, apoyado por la Guardia Urbana, la Policía Nacional y vigilantes del metro, persigue carteristas, controla patinetes —una herramienta altamente utilizada para darse a la fuga— y busca localizar a delincuentes multirreincidentes en situación irregular. También refuerza los controles de armas blancas con cacheos preventivos para evitar peleas graves. Así, participan unidades especializadas de los Mossos, como ARRO, Brimo, drones y motos.
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