Elon Musk ya no está solo. Alex Karp, Peter Thiel y Sam Altman se han convertido en la cara más inquietante de una industria famosa por fabricar malos que parecen salidos de un cómic
02/05/2026 a las 00:59h.
Una era de disuasión, la era atómica, está llegando a su fin, y está a punto de comenzar una nueva era de disuasión basada en ... la inteligencia artificial». El punto 12 del manifiesto de Palantir, publicado la semana pasada, venía precedido del 5. «La cuestión no es si se fabricarán armas con inteligencia artificial, sino quién las fabricará y con qué fin. Nuestros adversarios no se enzarzarán en debates teatrales sobre las ventajas de desarrollar tecnologías con aplicaciones críticas para la seguridad militar y nacional. Seguirán adelante». Y así hasta un total de 22 puntos. A cual más distópico que el anterior y donde había de todo y para todos: duros reproches a Silicon Valley por centrarse en diseñar 'apps' frívolas en lugar de dedicarse a vitaminar a los ejércitos, un alegato a favor del servicio militar obligatorio en Estados Unidos, un certificado de defunción del 'soft power' (la diplomacia de toda la vida) sobre el 'hard power' (la guerra sin cuartel de siempre), pero también la controvertida idea de que unas culturas, sencillamente, son mejores que otras. Así es como Alex Karp, CEO de la compañía, se quitaba la careta ante el mundo hace solo unos días con la publicación de un manifiesto inspirado en su libro, 'La república tecnológica', que condensa la esencia de lo que Palantir, la compañía de IA y análisis de datos con fuertes vínculos militares que dirige, y el propio Karp creen que debería ser el futuro de la inteligencia artificial y, por extensión, el del mundo y la especie humana.