El alcalde Pedro Oropesa exige garantías técnicas y control de olores antes de autorizar el proyecto industrial en el municipio sevillano
Cierran de forma cautelar el Parque de la Rosaleda en Sevilla tras hallarse salchichas con agujas
El Ayuntamiento de Benacazón, en la provincia de Sevilla, ha fijado una postura clara respecto al proyecto de instalación de una planta de biogás en su término municipal. El alcalde Pedro Oropesa, del Partido Popular, ha anunciado que no autorizará el proyecto si no se garantiza que la instalación no causará perjuicios a la población local. La decisión llega tras un análisis preliminar del expediente administrativo y marca un punto de inflexión en el proceso de tramitación.
Según ha explicado el primer edil en un comunicado oficial, la prioridad del consistorio es que la planta "sea sinónimo de bienestar y prosperidad" para Benacazón. Oropesa ha lanzado un mensaje de "serenidad, legalidad y máximo rigor institucional" para señalar que, aunque el ayuntamiento valora "positivamente cualquier inversión que elija Benacazón para generar empleo y actividad económica", el proceso "solo tiene sentido si se realiza con coherencia territorial y respeto absoluto a nuestro modo de vida".
El regidor ha subrayado que el proyecto se encuentra actualmente en una fase estrictamente administrativa de verificación técnica y legal, sin que se haya adoptado ninguna decisión definitiva. En este sentido, ha adelantado que "a día de hoy, el proyecto no acredita el interés público necesario para su autorización", enfatizando que el interés público no es una etiqueta, sino una realidad que debe demostrarse documentalmente.
Exigencias técnicas para el control de emisionesEntre las condiciones impuestas por el equipo de gobierno municipal, destaca la necesidad de que el proyecto demuestre documentalmente que sus sistemas de control de emisiones y olores son infalibles. Oropesa ha sido contundente al afirmar que no se autorizará la instalación "hasta que no exista una verificación técnica que blinde la tranquilidad de los núcleos residenciales consolidados".
Esta exigencia responde a las preocupaciones vecinales sobre el potencial impacto medioambiental de la planta de biogás, especialmente en lo relativo a las emisiones atmosféricas y los olores que podría generar la actividad industrial. El ayuntamiento ha establecido como línea roja cualquier afectación a la calidad de vida de los residentes en las zonas habitadas más próximas a la ubicación prevista para la instalación.
Las plantas de biogás, aunque consideradas instalaciones de energía renovable, han generado controversia en diversos municipios españoles por las molestias que pueden ocasionar a la población cercana si no cuentan con los sistemas de filtrado y control adecuados. La fermentación de residuos orgánicos puede producir olores intensos que afectan a la habitabilidad de las zonas residenciales próximas.
El alcalde de Benacazón ha hecho un llamamiento a "no actuar bajo impulsos, sino bajo el imperio de la ley", sosteniendo que el Ayuntamiento no dará un solo paso que no cuente con el respaldo de las máximas garantías técnicas y el consenso de los representantes legítimos de los ciudadanos. Esta declaración pone de manifiesto la voluntad municipal de someter el proyecto a un escrutinio exhaustivo.