Las comisiones tendrán que buscar alternativas para completar los ingresos y desde el Consistorio aseguran que el objetivo es dar una buena imagen de la fiesta
Lola Soriano Pons
Valencia
22/04/2026 a las 22:47h.
El concejal de Fallas, Santiago Ballester, lo ha dicho en la asamblea de presidentes celebrada el martes alto y claro: para las Fallas de 2027 no se permitirá la venta de alcohol en los mercadillos que instalan las comisiones en sus demarcaciones. «No se autizarán los puestos de venta de mojitos ya que van en contra de la convivencia, por todos los problemas que generan y que repercuten en la imagen de las Fallas y de las comisiones falleras».
Pero a la pregunta de a cuántas fallas hubiera afectado la medida si se hubiera aplicado ya este año, la respuesta es que en las Fallas de 2026 se habían instalado 49 puestos de venta de bebidas alcohólicas.
Y es que no hay que olvidar que no todas las comisiones montan mercaditos, por encontrarse en barrios o zonas más apartadas del flujo de visitantes durante las fiestas josefinas. Suelen ser las comisiones situadas en el 'cogollito' del centro o que militan en secciones más potentes, que son las que necesitan más 'gasolina' para financiar las potentes fallas que plantan, las que hasta ahora han apostado por esta opción.
En los Bandos de Fallas, que marcan las normas a cumplir durante las fiestas, año a año se ha detallado que los mercadillos podían instalar hasta 20 puestos de venta, si bien por temas de espacios de las calles, son muy pocas las que llegan a esta cantidad y suelen acercarse más a la media decena. En los 20 puestos máximos, con un espacio lineal máximo de 120 metros, en el Bando se detalla que se incluyen diez puestos de alimentación, entre los que puede haber un máximo de cuatro de elaboración de alimentos, y uno de venta de bebidas incluida en puestos sin elaboración o manipulación de alimentos.
Ahora los puestos de la tipología de bebidas alcohólicas no se permitirá, una medida que a buen seguro mejorará la imagen de las Fallas, y además sigue la línea que ya marcó el gobierno local actual en otro acto como la Crida, un evento que se había desvirtuado, porque mucha gente incluso entraba con carros de la compra llenos de alcohol, y que se ha conseguido frenar para dar un salto de calidad, ya que se hacen controles de acceso a la plaza de la Crida para evitar que entren bebidas y se ha apostado por unos espectáculos de calidad y cien por cien valencianos.
Ahora faltará ver cuál es la alternativa que se propone para suplir este puesto de bebida por otra modalidad de negocio que permita a las comisiones seguir teniendo ingresos para apostar por las fallas como centro de la fiesta.
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Una vez conocida la iniciativa, desde Compromís han valorado el reciente anuncio del concejal del PP, Santiago Ballester, sobre la retirada de las mojiterías para 2027 como una «rectificación sorprendente pero insuficiente» que llega «forzada por la presión social, las críticas unánimes y la batería de propuestas de Compromís».
Según el edil Pere Fuset, esta medida «hay que enmarcarla en el contexto de unas Fallas 2026 que han sido unánimemente calificadas como las Fallas del colapso por vecinos, comerciantes y el propio mundo fallero, por las críticas expresadas incluso en la asamblea de la Junta Central Fallera».
Reacciones
Desde Compromís han insistido en que «celebramos cualquier rectificación por mínima que sea, pero Valencia no puede permitirse otro colapso», y han reclamado al gobierno municipal que dé pasos inmediatos de cara a 2027. En este sentido, han exigido de nuevo la convocatoria urgente de la mesa de diálogo sobre el bando fallero: «Sin diálogo real no hay solución. No se pueden preparar las Fallas de 2027 a última hora ni en apenas unos meses, ni seguir dando la espalda a vecinos, comerciantes y comisiones».
El edil de Compromís ha reclamado además «ir más allá de medidas parciales» y abordar una nueva reducción drástica de los mercadillos y de la ocupación del espacio público, al tiempo que se articulan alternativas de financiación para las comisiones falleras. Eliminar mojiterías es un primer paso, pero hay que actuar sobre el conjunto del modelo. Si quitamos solo las mojiterías, pero se quedan los cochinillos revoltosos, estamos poniendo un parche y no una solución».
Desde la asociación de Comerciantes del Centro Histórico también ven coin buenos ojos que se eliminen los puestos de bebidas alcohólicas de los mercaditos, «pero además pedimos que se reduzca mucho, a la mitad, el espacio destinado a estos puestos». De igual modo, denuncian que «hemos visto churrerías donde vendían cerveza y refrescos, cuando no pueden, y paradas donde había terrazas, con mesas y sillas, que no están permitidas y en puestos que ya advertimos por registro de entrada en años anteriores y siguen sin sancionarlos».