Ya no vive allí, pero esta mañana ha vuelto para hablar con nosotros y el reencuentro con las trabajadoras del centro ha sido emocionante. "Se la quiere mucho aquí", aseguran todas, mientras ella las abraza fuerte, feliz, sonriente y cariñosa. Becky es una de las madres que ha pasado por el Centro de Emergencia Habitacional del Ayuntamiento de Córdoba que gestiona Provivienda. Las familias monomarentales son uno de los perfiles más habituales en este recurso social, que en el mes de abril cumplió su primer año de andadura. De origen nigeriano, Becky lleva más de veinte años en España y unos 17 en Córdoba, donde nacieron sus tres hijos, dos chicos y una chica de 16, 15 y 13 años. "Antes de llegar a este centro, vivíamos en un piso muy pequeño del Sector Sur, pagaba 300 euros de alquiler, pero la casa estaba en ruinas, tenía el baño roto, nos caía agua del techo y en la cocina, la dueña tenía varios pisos y decía que lo iba a arreglar, pero nunca lo hacía y llegó un momento en el que yo no pude más", recuerda, "no podíamos vivir así más tiempo, nos picaba todo, era un sitio oscuro sin ventilación ni aire acondicionado".